ENTREVISTA CON LOS FUNDADORES
2025

Antes de un proyecto, Shantai fue un viaje
Un primer encuentro con el café en las montañas de Cusco que cambió nuestra forma de entender no solo el producto, sino también el tiempo, el proceso y todo lo que hay detrás de cada taza. A partir de esa experiencia nace esta conversación. Un recorrido por los momentos, aprendizajes y decisiones que han dado forma a Shantai.
¿Cómo empezó vuestra relación con Cusco y el café?
Comenzó como un viaje a Perú. Allí, en las montañas de Cusco, entramos en contacto con el café y con todo lo que hay detrás de su cultivo.
¿Qué os sorprendió al llegar a los Andes?
El respeto por la tierra, el ritmo de la naturaleza y la forma en que se trabaja el café. Cada etapa del proceso requiere tiempo, cuidado y atención.
¿Qué aporta Cusco a vuestro café que no se encuentra en otros lugares?
La altitud y las condiciones del entorno influyen directamente en el grano. Esto permite obtener un café más equilibrado, con menor cafeína y una acidez más suave.
¿Qué aprendisteis de los caficultores y las comunidades?
Que el café es una forma de vida. El trabajo con los productores implica esfuerzo, colaboración y una relación directa con el entorno.
¿Qué sentíais que faltaba en el café de especialidad?
Una forma de entender el café más allá del producto. No solo desde el origen o lo técnico, sino también desde la experiencia.
¿Cómo trabajáis la relación con los productores?
Trabajamos directamente con ellos, buscando relaciones justas y sostenibles en el tiempo.
¿Cómo ha cambiado este viaje vuestra forma de ver el café?
Nos ha llevado a entender el café como un proceso que empieza mucho antes de la taza. Os invitamos a leer la entrevista completa en la primera edición de nuestro newspaper en papel.
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